
En 2017 la lista roja de la UICN, la organización que clasifica a las especies según su riesgo de desaparecer, sacó al leopardo de las nieves de la categoría «En peligro». Lo pasó a «Vulnerable».
Suena a buena noticia. No lo fue.
Para entender por qué, hay que empezar por una pregunta incómoda: ¿cómo se cuenta un animal que nadie ve?
Dos hombres, un fantasma
En 1973, el biólogo George Schaller y el escritor Peter Matthiessen caminaron por las montañas de Dolpo, en Nepal. Schaller estudiaba a las ovejas azules del Himalaya, los bharal, y buscaba a su depredador. Matthiessen lo acompañó y escribió el libro El leopardo de las nieves, publicado en 1978.
Lo curioso del libro es que gira alrededor de un animal que casi no aparece. Matthiessen sale de la expedición sin haber visto a ninguno y lo cuenta como una especie de victoria. Medio siglo después, el leopardo de las nieves sigue escondiéndose igual. Por eso lo llaman el fantasma de la montaña.
Un cuerpo diseñado para desaparecer

Mira la foto. Su pelaje es espeso, gris claro, con manchas oscuras en forma de anillo. Sobre roca y nieve, esas manchas rompen su silueta. El felino se vuelve casi invisible aunque esté a diez pasos.
Su cola mide entre 80 y 100 centímetros, casi tanto como su cuerpo. Con ella incluida, llega a unos dos metros de largo. Imagina una cama de adulto: estirado, casi la ocuparía entera.
Y vive donde casi nada vive: sube hasta unos 5.500 metros de altura, más de dieciséis torres Eiffel apiladas. El nombre engaña un poco: en invierno baja a zonas de unos 2.000 metros, donde hace menos frío.
Doce países comparten sus montañas, desde Nepal hasta Mongolia. Ninguno es dueño de todo su territorio.
La paradoja
Todo lo que lo hace un cazador perfecto lo hace un problema para la ciencia. Un animal invisible caza bien. Pero un animal invisible tampoco se deja contar.
Durante años se estimaron unos 2.500 adultos. En 2017 la UICN revisó la cifra, concluyó que había más, y por eso cambió la categoría.
Aquí viene la parte que casi nadie cuenta: la propia UICN reconoció que ese cambio no era una mejora real. Era la corrección de un error en la evaluación anterior, de 2008. Los leopardos de las nieves no habían aumentado. Se había cambiado el cálculo.
Y no todos estuvieron de acuerdo. El Snow Leopard Trust, una de las organizaciones que más lo estudia, se opuso. Sus argumentos:
- Menos del 2 % de su territorio se ha muestreado con métodos fiables.
- Los datos existentes vienen sobre todo de las zonas donde hay más leopardos, lo que infla la media.
- En Pakistán, estudios recientes sugieren que podría haber muy pocos, quizá menos de cien, frente a una estimación anterior de entre 200 y 420.
Lo cierto es que nadie sabe cuántos hay, y por eso esta historia es más interesante que un simple «sube» o «baja». Lo que cambió en 2017 fue un número. Lo que no cambió son los peligros: el comercio ilegal de piel y huesos, la pérdida de las presas de las que se alimenta y las represalias de algunos pastores cuando un leopardo ataca su ganado.
Doce países, una promesa
El 23 de octubre de 2013 pasó algo que nunca antes había ocurrido: los doce países del leopardo de las nieves se reunieron en Biskek, la capital de Kirguistán, para proteger a un solo felino. Crearon el programa GSLEP, y su meta tenía nombre de eslogan: asegurar 20 para 2020. Querían 20 zonas protegidas, cada una con al menos 100 adultos capaces de tener crías.
Para saber si funcionan, hacen lo único posible con un animal que no se deja ver: cámaras trampa, que se disparan solas cuando pasa algo. Es el fantasma, por fin, con ficha técnica.
Hoy está en la lista más estricta del tratado internacional CITES, que prohíbe comerciar con el animal o con cualquiera de sus partes.
Lo que queda cuando no se ve

Imagina una ladera de roca gris y nieve. El viento silba. Nada se mueve.
Pero una sombra te observa desde una roca cercana. No hace ruido. No te teme, y tampoco quiere que lo veas.
Esa es la lección incómoda del leopardo de las nieves: proteger lo que no se ve exige medirlo bien, y medirlo bien es lento, caro y difícil. Mientras tanto, el animal sigue ahí, en el techo del mundo, sin enterarse de que su categoría subió o bajó en una tabla.
El leopardo de las nieves es el episodio 2 de Grandes Felinos Salvajes · Volumen I, de Kaizer Magnus: siete felinos, siete historias reales, con cifras comprobadas y, cuando las fuentes no coinciden, sin inventar el número.